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La fe en el Maestro de lo imposible

¡Bendito sea Nuestro Señor Jesús, que me ha dado una fuerza que no es mía...! [Carta a la Señora de Bondy 14.01.1891]

Una de las cosas que debemos completamente a nuestro Señor es no tener nunca miedo de nada. Mt 8, 10 – Seamos hombres de deseos, y pidamos a Dios lo imposible en nuestras oraciones por el bien de las almas, para que sea glorificado en ellas, ya que creemos que su bondad nos concederá los verdaderos bienes que le pidamos... emprendamos lo imposible por su gloria ya que creemos que lo puede todo, y que le es infinitamente fácil sostenernos como a San Pedro sobre las aguas. Dios no cambia: es exactamente el mismo que entonces, la misma divinidad, el mismo poder, la misma bondad, la misma compasión por los hombres, la misma voluntad de atender a la oración y a la fe: pidamos, pidamos con fe, recemos, recemos con fe: no pidamos cosas pequeñas, pidamos lo imposible. Haciéndonos partícipes del poder de Dios, nos da un poder inmenso. ¡qué acto humano puede tener el poder semejante al de Dios que la oración pone en nuestras manos? Mt 1, 6-10 “La caridad lo espera todo” ... “Lo que es imposible a los hombres es posible a Dios” ... Desanimarse a causa de los otros, abandonar un alma, un pueblo, por perdido, por incorregible, por condenado, es pecar contra la caridad debida al prójimo, contra la esperanza en Dios y contra la fe en aquél a quien todo es posible. No desanimemos jamás ni de nosotros ni de los demás, sean cuales sean las faltas, los crímenes y la abyección en que caigamos o caigan ellos... Si se trata de nosotros, echémonos con todas nuestras fuerzas en el bien, en una vida nueva llena de amor con 51plena confianza en la bondad de Dios que, aunque hayamos caído muy abajo, nos llama aún a la santidad y nos da los medios para ello... Sobre la posibilidad de su reino por venir, mi fe es invencible: “Lo que es imposible a los hombres es posible a Dios” (Lc 18, 27)

Si he podido hacer algún bien, si he podido establecerme en el Sahara, es, después de Jesús, porque he sido oficial y he viajado por Marruecos. Dios prepara desde lejos las cosas y hace que sirvan para la salvación de las almas los actos buenos, los malos y los realizados sin pensar para nada en Él. [Carta a Louis Massignon, 1911].

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